lunes, 15 de enero de 2018

SANDRA MOZAROWSKY



Como lo prometido es deuda, aquí va ese hecho de la época del Destape del que no hace mucho afirmé que me iba a ocupar. Como lo de la libertad de expresión está como está, y no tiene pinta de mejorar a corto plazo[1], voy a ahorrar mis opiniones sobre lo narrado y me contentaré con reproducir lo escrito por otros citando la fuente y sólo aportaré alguna información histórica para establecer el contexto.
(Creo que hoy aún está permitido el derecho de cita, pero sabiendo que sí es delictivo dar al “me gusta” de lo que publique otro, como ha recordado recientemente la policía, me temo que es cuestión de tiempo. Otra buena razón para huir de las “redes antisociales”[2]. Hace años me llamaba la atención que en páginas escritas en lenguas extranjeras que se ocupaban de terrorismo sin incluir opiniones, los autores incluían un párrafo inicial que explicaba que el contenido sólo obedecía a propósitos informativos o educativos[3]).
Comenzaré con su voz de la Wikipedia. Como es breve la copiaré entera, obviando los cambios de tipografía y las subdivisiones del índice[4]:

“Alexandra Elena Mozarowsky Ruiz de Frías, conocida artísticamente como Sandra Mozarowsky (Tánger Marruecos 17 de octubre de 1958 Madrid, 14 de septiembre de 1977), fue una actriz española, famosa por sus interpretaciones a lo largo de los años 70 en una veintena de películas clasificadas dentro del llamado “cine de destape”.
Hija de un diplomático (labor que compagina con la de ingeniero electrónico) de origen ruso y madre española, cuando la familia se traslada a vivir a Madrid procedente de Marruecos, comienza sus estudios en el Liceo Anglo Español de la capital, de donde pasa al Colegio del Sagrado Corazón, donde termina el bachillerato en 1976.
Con diez años, debuta en la película El otro árbol de Guernica de Pedro Lazaga, donde comienza una fulgurante carrera artística centrada en una serie de producciones de alto contenido erótico, entre las que destacan El mariscal del infierno (estrenada en España en 1974), La noche de las gaviotas (1975), El hombre de los hongos (filmada en México en 1976), Hasta que el matrimonio nos separe (1976), Abortar en Londres (1977) o Ángel negro (1977), en la que comparte cartel con el actor mexicano Jorge Rivero, con el que se la relaciona sentimentalmente, en las que la joven protagoniza frecuentes desnudos integrales y “escenas de cama”, lo que la convierte en una de las promesas cinematográficas más firmes del momento.
Intervino también en sendos capítulos de las series de Televisión Española Cuentos y leyendas (“El estudiante de Salamanca”) y Curro Jiménez (“El retorno al hogar”), emitidos respectivamente los días 19 de diciembre de 1975 y 5 de junio de 1977.
Falleció el 14 de septiembre de 1977 en Madrid, a consecuencia del traumatismo craneoencefálico sufrido al caer desde la terraza de su domicilio, situado en la cuarta planta de la calle Álvarez de Baena nº 3, el 23 de agosto, lo que, con posterioridad, dispararía los más variopintos rumores y especulaciones sobre su presunto romance con Juan Carlos I. Según otros autores, simultanearía su trabajo como actriz con el de “chica de alterne” en un renombrado club de la madrileña calle Oriente, uno de cuyos socios propietarios sería el conocido actor Paco Martínez Soria.
La familia de Sandra asumió un resignado silencio sobre el asunto. Y ahí sigue, enterrado en el fondo de la memoria, esperando la mano que levante el velo”.

El artículo remite a varias fuentes, de las que sólo reproduciré una por si despierta el apetito:

“De madre española y padre ruso, esta actriz apenas había empezado a despuntar en la cinematografía nacional, labrándose una creciente fama cuando murió extrañamente a los 18 años después de caer por una ventana. Numerosos rumores rodearon su muerte: que si su piso estaba financiado por el Ministerio de Defensa, que si había sido asesinada para ocultar un romance embarazo incluido con una de las más altas personalidades del estado (la más alta, de hecho ) ... dichos rumores fueron después reactivados por voces como la de Andrew Morton o incluso Mario Conde. De belleza cautivadora, su breve paso por el cine erótico y las sesiones fotográficas quedó oscurecido por la truculenta trama de novela negra que pudo ocultarse tras su misteriosa desaparición, de la que resulta difícil decir cuánto hay de verdad o no. Hagan una búsqueda en Google al respecto, porque el tema es más que (desgraciadamente) interesante y desde ya se lo digo les va a sorprender sobremanera[5]”.

Por mi parte también invito a hacer esa búsqueda. Sin salir de la página de Wikipedia ya hay un par de enlaces muy interesantes...

Tres datos históricos

Paco Martínez Soria era un cómico de registro muy limitado que intentó triunfar de todas las maneras. Durante la guerra se sacó el carnet de la CNT para ver si por ahí podía meter cuchara, pero los bárbaros rojos no supieron apreciar sus cualidades y ya en el régimen de Franco, tuvo que pasar muchos años malcomiendo hasta que consiguió el reconocimiento a su registro de paleto rancio, el único que poseía. Eso sí, una vez alcanzada la popularidad lo explotó hasta la extenuación apoyado en comedietas infames que le escribía a la medida bajo seudónimo Fernando Lázaro Carreter. Sí, aquel académico que escribía los libros “de Lengua” que se estudiaban en EGB o más bien sólo firmaba, según parece[6].
Decía Martínez Soria que el mayor orgullo de su vida era haber tenido un hijo cura...

Antes de la aprobación de la constitución de 1978 los de 18 años eran menores de edad a todos los efectos, atenuantes o agravantes.

Ya he dejado clara mi extrañeza porque el autor de la frase “Rey sólo hay uno” no tenga problema en admitir que hoy haya dos. Aún se puede complicar más si se tiene en cuenta que ha declarado recientemente que La competición siempre ha sido lo que más me ha gustado. Siempre he sido muy competitivo. En el deporte y en la vida[7] y sin embargo acepta ser el segundo sin mayor problema.
Hasta que he recordado que según esa misma constitución, la persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad penal...
Siendo así, mientras seas rey, ¿qué demonios importa ser el Rey de Oros, el de Copas, el de Espadas o el de Bastos?




[1] Según leo estos días en periódicos “de izquierdas”, la única posibilidad procedería de los efectos taumatúrgicos provocados tras la catarsis que sucedería a la proclamación de la República Catalana pero, como decían los galos de Asterix, “eso no va a pasar mañana”.
[2] Hace poco un antiguo alto empleado de Facebook se ha quedado a gusto hablando sobre los daños a futuro que producirán. Ha recibido mucha atención pero poco eco. (En lugar de eco los imbéciles prefieren decir feedback).
[3] Y aún con eso, alguna desapareció de la noche a la mañana, como la magnífica brigaterosse.it (o .org, ahora no recuerdo...). Lo gracioso del caso es que la mayoría de informaciones sobre las Brigadas Rojas  disponibles en Internet y en más de un libro publicado , proceden de ella.
[4] Culquier error es culpa de mis fallos de transcripción y he adaptado la tipografía a las normas de esta página. Por si las dudas, copio la versión del día 20 de diciembre de 2017, exactamente cuarenta y cuatro años después de la muerte de aquel almirante sobre la que hacer chistes conlleva grandes peticiones de pena...
[5] Emilio de Gorgot: “Mitos del cine erótico de los 70 ¿qué fue de ellas?”, Jotdown, (sin fecha de publicación).
[6] Gregorio Morán: El cura y los mandarines. Historia no oficial del bosque de los letrados. Cultura y política en España 1962 1996, Akal, (Madrid), 2014, p. 771. Su “nombre de pluma” era Fernando Ángel Lozano.
[7] Quino Petit: “Juan Carlos I: ‘El mar es la libertad’”, El País Semanal, 20/12/17.

domingo, 14 de enero de 2018

DE LO QUE SE COME, SE CRÍA...


Cuentan que un presidente de comunidad autónoma, tras recibir la visita del entonces príncipe de Asturias a su comunidad, telefoneó al Rey para comentar lo bien que había resultado todo. Como expresión de lealtad a la Corona se despidió de don Juan Carlos diciéndole que había tratado a su hijo como si fuera Rey. El entonces Rey no ocultó su incomodidad por lo que acababa de escuchar y respondió a su interlocutor con una verdadera clase magistral sobre el asunto. “Te recuerdo”, le dijo, “que Rey solo hay uno”[1].

Hoy hay dos, el emérito y el titular, pero parece que el emérito  autor de la frase no tiene nada que reprochar.
Tampoco sería la primera vez que dice donde dije digo, digo Diego, yo me llamo andanas o si te he visto, no me acuerdo. El 21 de julio de 1966 se publicaba que don Juan Carlos había proclamado muy solemnemente que “Nunca, nunca aceptaré la Corona mientras mi padre esté vivo”. Su padre le conocía como si le hubiera engendrado y en una carta escrita el 12 de octubre de 1968 que recomiendo leer completa , le dice, entre otras cosas, que “Has de tener en cuenta que toda sugerencia en este sentido de perturbación de la normalidad dinástica procede de pequeñas pasiones que nada tienen que ver con el espíritu sereno y equilibrado del general Franco, al que desfiguran y disminuyen los que quieren presentarlo como raíz o motor de planteamientos artificiosos y de tan corto alcance”[2]. Es decir, en lenguaje llano, el Rey soy yo y “Rey sólo hay uno”.
También es cierto que la desmemoria no es patrimonio de la sangre real, sino que se contagia con facilidad al entorno. Luis María Anson, el firmante del artículo de 1966, publicaba hace poco otro “para Don Juan Carlos” que básicamente era una reivindicación de la infanta juzgada y luego absuelta y en el que se proclama como “el único consejero del Consejo Privado de su padre que queda vivo” y llama a ese mismo padre “Juan III”, pese a saber que jamás en su vida reinó[3].
Supongo que aquí se encierran las claves, no me toquen el pasado mientras yo viva bien.
Y si se trata de vivir bien, Don Juan Carlos podría poner academia Llegó al trono con una mano delante y otra detrás y se le ha calculado una fortuna de 2.300 millones de dólares en 2012 y de 1.600 millones de euros en 2014. Por si acaso, en noviembre de 2013 Forbes decidió no incluir la fortuna de Juan Carlos entre las 100 personalidades más ricas de España. Hicieron bien, qué duda cabe[4]...
La monarquía se basa en la idea de que las cualidades se transmiten por vía genética. La sangre real, ya se sabe[5]...
Pensaba en qué cualidades podían haber heredado sus herederos y la cultura no venía entre el lote disponible. Pensaba más bien en otras más prácticas, como las referentes a cómo multiplicar el capital. Pero como en el caso del padre, en el del hijo no hay con qué comparar porque no hay cifras ni las habrá y ¡ay del que se atreva! ¿Recordaremos aquel número de revista secuestrado por mostrar una caricatura irrespetuosa o al reportero encarcelado en Estados Unidos por habérsele acercado demasiado, ambos hechos sucedidos cuando aún era heredero?
Así que salté a la generación siguiente para averiguar que a Froilán y sus amigos alguien les había robado un sobre con 1400 euros en un bingo pijo.

Curiosamente, María García García también es una gran aficionada al bingo. Es más conocida por su nombre artístico, Bárbara Rey[6].
Mal ejemplo. Pese a su apellido postizo parece ser que pierde más que gana, aunque también parece que no le duele mucho...



[1] Mariola Urrea Corres: “Rey solo hay uno”, El País, 05/01/18.
[2] Fernando Díaz Plaja: La España franquista en sus documentos (La posguerra española en sus documentos). Plaza & Janes, (Barcelona), 1976, pp. 389 y 442.
[3] Luis María Anson: “Artículo para Don Juan Carlos”, El Mundo, 04/01/18.
[4] Doreen Carvajal y Raphael Minder: “Chastened King Seeks Redemption, for Spain and His Monarchy”, The New York Times, 28/09/12 y Chic: “El enigma de la fortuna personal del rey Juan Carlos”, Libertad Digital, 07/09/14.
[5] Es fascinante comprobar cómo, siendo una idea desestimada desde hace tiempo en el discurso oficial, la categoría de “hijo de” abarca todas las profesiones y escalas sociales, del presidente de gobierno al minero,  y abraza todas las ideologías del arco, de la derecha a la izquierda sin vergüenza ninguna...
[6] ¿Su seudónimo podría ser candidato a uno de los mejores chistes del siglo XX español?

domingo, 7 de enero de 2018

PANGLOSSIANOS (I): CERTEZAS O ASÍ...


Hace un año me ocupé de ellos y si entonces parecían una tendencia marginal, en los últimos meses han cobrado fuelle y ya empiezan a ser letanía habitual  en algunos diarios. Me gustaría ocuparme extensamente de ellos y alguna cosa voy haciendo pero se aprende de los errores y no quiero prometer algo que no sé si estaré en disposición de cumplir.
El profesor Pangloss es un personaje del Cándido de Voltaire que proclama que “vivimos en el mejor de los mundos posibles”. El gran Voltaire se burlaba de Leibniz, que opinaba tal cosa, pero Leibniz había muerto en 1716 y casi cuarenta años después el devastador terremoto que sufrió Lisboa el primero de noviembre de 1755 hizo que muchos pensadores europeos se replantearan muchas cosas[1].
Últimamente florecen las llamadas al optimismo basadas en un único argumento: la humanidad nunca ha vivido tan bien como ahora y si somos pesimistas es porque el pesimismo vende mejor las noticias que el optimismo. Para empezar el año he elegido un ejemplo reciente pero si Fortuna me lo permite trataré de otros porque hay mucha tela que cortar. Se trata de un artículo escrito por Juan Ramón Rallo, aunque sólo me voy a centrar en uno de los diez gráficos que acompañan su texto.
Juan Ramón Rallo es un liberal. Y como a todos los que se definen así, tampoco le quedan mal los prefijos (neoliberal, ultraliberal, etc.). Tuvo su momento de notoriedad pública no hace mucho porque Rallo, como buen liberal, es de los que defiende que el Estado debe reducirse a su mínima expresión puesto que es ineficiente, dilapidador de recursos y todas esas cosas. El escollo surgió cuando le hicieron una oferta de Televisión Española para ir a discursear y la aceptó y unos cuantos le hicieron notar que aquello entraba en contradicción con su discurso. Hay que decir en su favor que acabó por renunciar.
El artículo de Rallo es un canto al optimismo, con el consiguiente tirón de orejas a los que estamos en el otro lado[2]. Por situar un poquito, el subtítulo dice “A pesar de todos los cenizos y agoreros que suelen copar las tribunas mediáticas, el mundo lleva varias décadas experimentando (gracias al capitalismo global) un progreso jamás antes visto” y la segunda frase dice, sin miedo a despeinarse, que “2017 fue el mejor año de la historia de la humanidad, pero 2018 será todavía mejor”. Y para probarlo incluye diez gráficos, de los que desdeñaré nueve y me centraré en uno, el quinto, por pura deformación profesional, como pronto entenderéis. Lo introduce con el siguiente texto:
Quinto: violencia. El progreso material y moral de las sociedades también se está dejando sentir en una menor propensión hacia la criminalidad. Las personas cada vez empatizan más con el prójimo y, merced al comercio, se vuelven más interdependientes y, por tanto, optamos por cooperar de buena fe antes que por extorsionar al vecino. Si, por ejemplo, nos restringimos a Europa y nos fijamos en una de las dimensiones más evidentes de la criminalidad el número de homicidios por cada mil habitantes , comprobaremos que esta se encuentra en el menor nivel de su historia.
Antes de ir con el gráfico habrá que ocuparse un poco del texto de presentación, porque las elecciones no son casuales. Eso de las bondades pacificadoras del comercio merecería capítulo aparte porque muchas guerras se han desatado por intereses comerciales, en especial las más modernas, pero dejémoslo para otra ocasión futura. Dice Rallo “si, por ejemplo, nos restringimos a Europa”. A ver, si estamos hablando del globo, ¿por qué nos hemos de restringir a Europa? Esta es una de las tácticas favoritas de estos sinvergüenzas: cuando conviene aplico el telescopio pero cuando me viene mejor utilizo el microscopio...
Pensando mal, los pesimistas fracasados nos podríamos preguntar por qué excluir de la visión a, digamos, Honduras, donde menores sin la menor instrucción se alquilan por cuatro chavos a una compañía de autobuses para lanzar cócteles molotov a los autobuses de la competencia sin importarles si churruscan a una docena de viajeros, y no es un ejemplo teórico...
Bien. Aceptemos la renuncia. Restrinjámonos a Europa. Ahora hay que hacer una nueva, ceñirnos al homicidio. Esta la ve hasta el más tonto: si en lugar de contar muertes violentas contamos homicidios nos quitamos de encima unas molestas decenas de millones que suman las dos guerras mundiales y los campos de exterminio y concentración. Sin salir de España, una Guerra Civil que no escaseó en muertos y al menos diez años de fusilamientos frecuentes que siguieron.
Con esto ya habría para decirle cuatro cositas al liberalete este, pero vayamos al gráfico.


Lo primero que cabe decir es que es un tanto zafio porque resume ochocientos años en unos pocos centímetros y el resultado práctico es que a la hora de ir a datar un pico o un valle se puede errar medio siglo tranquilamente. El gráfico empieza con una tasa de homicidios bastante alta, alrededor de 32 en el año 1200. Parece caer un poquito hasta vísperas de la Peste Negra y ahí repunta espectacularmente hasta el año 1400 en que se eleva por encima de 40, pero a partir de ahí cae a la mitad en un siglo. Desde 1500 a 1700 pasa de ese 20 a aproximadamente un ridículo 3, que en los tres siglos siguientes cae aún más hasta prácticamente fregar el cero. El problema es que por mucho que les busco explicación no consigo adivinar de dónde pueden haber salido las cifras que le dan forma.
Soy medievalista y durante unos años estuve investigando sobre un asunto muy interesante de la edad media burgalesa. Burgos es una de las ciudades españolas que conserva más documentación de época medieval y aún así Teófilo F. Ruiz, uno de los grandes conocedores del Burgos medieval, confesaba con honradez que su estimación  sobre su población en la edad media era una cifra más bien “mágica”. Porque los medievales nunca se preocuparon por contar a la gente. No hay ningún documento que se parezca ni de lejos a lo que pueda ser el padrón de hoy. Hay que proceder siempre de forma indirecta y, por tanto, sujeta a errores.
Por ejemplo, existen listas que recogen los diezmos que algunos lugares pagaban a la catedral de la que dependían[3]. Las diferencias entre las cantidades se puede entender que obedecen a la diferencia de población entre unos núcleos y otros y si de alguno, especialmente los más pequeños, se puede obtener algún dato también indirecto de otra fuente que permita estimar la población, aparece la tentación de traducir los maravedís en habitantes y multiplicar por la cantidad señalada a cada lugar. A falta de algo mejor, al menos podremos hacer una estimación, aunque evidentemente llena de riesgos. Por señalar alguno, entonces los pueblos salineros se podían considerar ricos. La sal era un bien preciado por escaso, al menos en el interior, y era una actividad que precisaba poca mano de obra. La riqueza por habitante era muy superior a la de los pueblos que se dedicaban a sembrar cereal (como se decía entonces, “tierras de pan llevar”) y aplicarles el mismo coeficiente basado en la relación maravedís / número de habitantes desvirtuará el resultado. Tampoco sabemos si las cifras consignadas en ese único documento corresponden a un año bueno, regular o malo. Por otra parte, al ser documentos elaborados no para hacer una estimación poblacional sino para satisfacer las necesidades de unos canónigos que vivían a muchos kilómetros de distancia, no tienen por qué ser completas. Bien pudiera ser que una vez reunida la cifra que estimaban necesaria se desentendieran del resto, como parece ser el caso burgalés. En resumen, al menos para la Edad Media es imposible saber con certeza cuál era la población europea. Si es difícil para zonas bien documentadas, imaginemos lo que puede ser para las que carecen de documentación relevante, que son muchas y muy amplias.
La situación mejora a partir de mediados del siglo XVI en el área católica porque el Concilio de Trento decreta la obligatoriedad de que las parroquias lleven libros de bautismo y defunción, lo que ya se parece a un documento demográfico porque prácticamente toda la población se bautizaba y enterraba bajo el rito católico. Aún así, mucha documentación parroquial se ha perdido por culpa de guerras, incendios, inundaciones o simple negligencia en la custodia. Basta con que una sacristía arda durante un par de horas para que se pierda la información de cuatro siglos... Pero habrá que esperar a la creación de estados modernos, a partir del siglo XIX, para que surja la preocupación por contar a la gente de manera metódica y más o menos fiable y aún así con diferentes ritmos, según las posibilidades de cada país. Los escandinavos fueron los pioneros, como en tantas otras cosas.
Y si hasta el siglo XIX en el mejor de los casos no podemos decir nada con seguridad sobre la población de un territorio, ¿qué podemos decir sobre el índice de homicidios por cada cien mil habitantes?
Absolutamente nada, claro está. Es una cifra imposible de calcular con un mínimo de rigor y ningún historiador serio se ha dedicado a ello. Todo lo que se pueda decir sobre la criminalidad nace de datos cualitativos, no cuantitativos. Hay documentos especialmente locuaces que nos pueden mostrar una pincelada esclarecedora sobre un tiempo y un lugar, pero no se pueden generalizar más allá del tiempo y lugar al que aluden. Es así de simple y de desesperante.
Se puede decir en voz bien alta: las tasas de homicidios en Europa que presenta Rallo citando como fuente un Eisner, 2003 del que, como dijo aquel, ni sé ni curaré de lo saber , son pura invención.
Porque además van en contra de lo poco que se sabe con una mínima certeza. Por ejemplo, la tasa entre 1350 y 1400 no debería subir sino bajar porque, por paradójico que parezca, el periodo posterior a la Peste Negra de 1348 fue paradisiaco para los supervivientes. Porque la escasez de población permitía que los asalariados consiguieran mejoras espectaculares en su sueldo porque no había otro que fuera a hacer su trabajo cobrando menos. Para los que querían probar por su cuenta, había montones de tierras disponibles para trabajar y sitio de sobra para engordar ganado. Según una estimación[4], los campesinos alemanes consumían entonces cien kilos de carne por persona y año, una cifra a la que aún no ha conseguido llegar el capitalismo global y nunca lo conseguirá, pese lo que le pese a Rallo.
Habría más cosas que añadir sobre este gráfico ridículo. Por ejemplo, por qué esta gráfica empieza bastantes siglos más atrás que las otras nueve, pero no merece la pena, es un engañabobos.

Más quisiera recalcar que, según Rallo, hoy la criminalidad “se encuentra en el menor nivel de su historia”.  Pero cuando yo era pequeño los niños íbamos y volvíamos solos del colegio y jugábamos en la calle durante tardes enteras sin padres cerca. Ahora eso es inconcebible, por desgracia para los niños de hoy, pero aquí entra en juego otra de las disociaciones de Rallo: si objetivamente los niños están más seguros en las calles hoy que hace cuarenta años, ¿quién ha metido el miedo en el cuerpo a los padres?
Pues, curiosamente, los optimistas.






[1] Es una de las fechas clave para la extensión del ateísmo. Portugal era uno de los reinos europeos más devotos y no sólo le cayó esa desgracia encima sino que sucedió en una fecha importante del calendario católico, el Día de Todos los Santos. Por supuesto, cabía la eterna justificación de que Dios castigaba a los portugueses por sus pecados, pero parecía haber otros reinos más propensos al castigo que el pequeño y ensimismado Portugal...
[2] Juan Ramón Rallo: “Diez gráficos que muestran que el mundo progresa imparablemente”, El Confidencial, 29/12/17.  Espero tener tiempo y fuerza para hacer una crítica más profunda a este movimiento pero de momento apunto aquí que si la mayoría de creyentes de esta nueva fe son Pinkertianos, este parece ser Norbergiano, pues en vez de citar al padre fundador cita a un tal Johan Norberg, un economista sueco.
[3] Se conservan listas de ese tipo para las diócesis de Ávila, Segovia y Burgos redactadas hacia 1250. La lista de Burgos es bastante incompleta, faltan muchísimos lugares documentados en otras fuentes de fecha cercana.
[4] Como se ve, esta es la palabra mágica cuando se trata de aportar datos referidos a la Edad Media.

lunes, 18 de diciembre de 2017

MIRANDO HACIA ATRÁS CON IRA


 Un hombre ha muerto en una reyerta nocturna en Zaragoza y lo que al principio no atrajo gran atención ha acabado ocupando mucho espacio por dos razones. La primera que, al parecer, la causa de la muerte fue que la víctima llevaba unos tirantes con la rojigualda. Pero la que ha disparado la atención de los medios es que el detenido y acusado del crimen es Rodrigo Lanza, uno de los condenados por el caso 4 F, el que dio origen a la afamada película Ciutat morta.
Hay que recordar que su emisión de mala manera en TV3 sin ser anunciada y condenada al minoritario segundo canal, en el que batió todas las marcas de audiencia hasta entonces y a día de hoy , llevó a un movimiento popular que pedía la revisión del caso. Lo que no sucedió, faltaría más...
La reacción de la prensa que no lo veía claro entonces (es decir, casi toda la existente) ha comenzado por una especie de justificación con efectos retroactivos que podría resumirse en: ¿veis? Teníamos razón, era un canalla[1].
Aunque cabe decir que no se han esforzado mucho. Por ejemplo, el siempre excesivo Jiménez Losantos escribe que “Lanza fue condenado, pero sólo a nueve años de cárcel, tras apalear a un guardia urbano de Barcelona hasta dejarlo tetrapléjico”. Según Arcadi Espada, “fue condenado junto a otros pandilleros por dejar tetrapléjico a un guardia urbano a causa de una pedrada. Hechos que dieron origen al documental Ciutat morta de cuyas mentiras ya me ocupé en su momento”[2].
El siempre transparente Federico ha llevado tan lejos su proyección del presente sobre el pasado que se inventa nada menos que un apaleamiento retroactivo. Es sabido que este hombre nunca ha tenido mucha memoria pero hasta el momento nadie se ha atrevido a tanto, aunque cosas veredes, que dijo aquel... Arcadi sí se ciñe a la sentencia cuando habla de la pedrada pero su derrape va por otro lado. Cuando dice que de las mentiras de Ciutat morta ya se ocupó en su momento, remite a algo titulado “Empate a muertos” que publicó el 8 de diciembre del 2014[3]. En ese breve texto no sólo no se ocupa de nada de lo mencionado en la película sino que ni siquiera aparece la palabra “mentira”. Más bien trata de mostrar una especie de ironía lánguida que hace agua por todos los lados, puesto que su natural es la pose de profeta del Antiguo Testamento desparramando maldiciones a diestro y siniestro. Por algo se dice aquello de “zapatero, a tus zapatos”.
El siempre primario Jiménez Losantos hace la transposición tal cual para que sus lectores no tengan que devanarse mucho los sesos pero Arcadi se ciñe al texto literal de la sentencia, la famosa pedrada. Hace ya casi tres años escribí sobre la práctica imposibilidad médica de la pedrada para causar una fractura de cráneo sin haber provocado daños masivos en el tejido facial, menos aún tratándose de unos pandilleros alfeñiques como Rodrigo y sus amigos, hubiera hecho falta un Sansón. Entonces no existía la palabra posverdad, pero bien pudiera haberse inventado ese día. Por contra, no me ocupé demasiado de la maceta la obvia arma del crimen , y lo que la rodeaba, porque preferí centrarme en otras cosas.
Sé que en los países que son como hay que ser las verdades judiciales las establecen los jueces, y el nuestro no podía ser menos, pero si uno ve Ciutat morta se da cuenta de algo que resulta bastante obvio: la maceta que no está en el suelo antes de que el urbano se desplome, sí está después. Aparece como por arte de ensalmo tras oírse los gritos de los cascos, los cascos que profieren sus compañeros. Curiosamente, parecen  no reparar en ella, porque sus restos son recogidos por el servicio de limpieza municipal y no vuelve a saberse de ellos, aunque las primeras versiones oficiales sí hablaban del impacto de una maceta[4].
¿Simple negligencia en la recogida de pruebas? Pudiera ser. Pero en la película se hablaba de otro aspecto que nunca fue suficientemente investigado. Los periodistas escriben hoy que el edificio estaba ocupado por radicales de extrema izquierda, como si fuera un CSO más[5]. Sin embargo, los portavoces de los CSO del barrio declaraban que aquello no iba con ellos y que no entendían sus motivaciones. Porque en realidad el edificio lo “gestionaba” un individuo que se dedicaba a organizar fiestas y cobraba entrada y, como obvios resultados, los que acudían allí iban con ganas de fiesta, no de reivindicación y los ruidos y problemas continuaban hasta bien amanecido el día. Dos y dos... los CSO deducían que se trataba de una maniobra para desprestigiarles y facilitar su desalojo al poner en contra a los vecinos.
Sí, suena a una conspiración fabulosa. Salvo por un pequeño pero muy engorroso detalle: el edificio era propiedad del ayuntamiento, un hecho que acarreaba un buen montón de responsabilidades civiles tras sí[6]. Por supuesto, los jueces no creen en conspiraciones, pero si les diera algún día por creer podrían explicar de un modo sencillo estas cuestiones que a día de hoy resultan inexplicables...

Pero, por lo que veo, ahora ha cambiado el objetivo y se trata de aprovechar el suceso para atacar a Podemos. No he tenido estómago para adentrarme en las profundidades cavernarias de ABC  o La Razón pero de los que he visto el más infame es El Español, el nuevo juguete de Pedro J. Ramírez tras ser echado de El Mundo con cajas destempladas. El final de su “rugido del león” del día 14 (que es como llaman en la casa a su editorial sin miedo ni vergüenza)[7] dice así:

“Coquetear con la mística de la revolución por infantilismo, o por hacer proselitismo barato, puede parecer divertido y rentable políticamente, pero es también un juego muy peligroso. Tanto el líder de Podemos como la alcaldesa de Barcelona y el candidato de En Comú Podem, Xavier Domènech, apoyaron a la madre de Lanzas cuando ésta ayudó a sufragar un documental Ciutat morta para exculpar a su hijo tras salir de prisión. Algunos destacados periodistas también dieron cobertura a su versión.
Ahora sabemos también que esta señora es la hija de un golpista chileno y que quizá tratando de redimir el pasado familiar se convirtió en una activista de la izquierda radical y antisistema en que milita su hijo. En el caso Lanzas, parece evidente que las raíces del odio son fruto de un contexto no sólo personal y familiar sino también político”.

Querido Pedro J., tienes razón en lo de que algunos destacados periodistas también dieron cobertura a su versión. Sin ir más lejos, un tal Gregorio Morán dedicó al asunto una de sus “sabatinas intempestivas”. ¿Que de qué te suena? Pues de que ahora las publica en tu periódico porque perdiste el culo para ficharle cuando le echaron de La Vanguardia. Y te diré una cosa que seguramente no recuerdas: hasta sale en la película. Y no apoyando tu versión precisamente.... tú verás lo que haces con él. En cuanto a lo de que ahora sabemos también que esta señora es la hija de un golpista chileno, eso sólo confirma lo mal periodista que eres, pues bien podías haberlo averiguado en 2014. ¿O es que estás confesando que te has enterado por Twitter? Respecto a lo de airear las conexiones familiares, sólo hay que hacerlo si existe una buena razón para ello. Por ejemplo, si alguien en casa se dedica a la moda, es lícito hablar de burkas o de corsés pero si no, el asunto está muy traído por los pelos[8]...
Si aplicamos el retrovisor lo aplicamos para todo. Ciutat morta recoge unas declaraciones muy sinceras de Rodrigo diciendo que sale de la cárcel con muchas ganas de algo que puede entenderse como justicia o venganza. Es evidente que comerte cinco años de cárcel por haber ido a una fiesta no es la mejor medicina para mantener el alma serena. Y, prosiguiendo con la revisión, bien podría decirse que de no haber sido así el muerto de Zaragoza hoy estaría vivo. Por la misma regla de tres[9].






[1] Por supuesto, mi razón para escribir esto es que a principios de 2015 escribí sobre el asunto y sigo manteniéndome en la misma posición, y de paso añadiré alguna cosa que esquivé en su momento por no alargar mucho el texto. Entonces citaba un artículo de Albano Dante Fachín y aunque sus posiciones políticas hayan variado mucho desde entonces, eso no ha variado un punto el interés de su texto.
[2] Federico Jiménez Losantos: “Te matan por español”, El Mundo, 13/12/17 y Arcadi Espada: “¿En qué otro país sino en España?”, El Mundo, 12/12/17.
[3] Una cosa hay que reconocerle: la vio antes de que la echaran por el Canal 33. De hecho la vio antes que yo, que la vi en el cine.
[4] Ya mencioné que TV3 cambió su primera versión para adaptarla a la nueva de la pedrada, aunque por suerte alguien había conservado una grabación de la original.
[5] Centro Social Ocupado. Como la prensa se ha dado a utilizar la k para tratar de meter en el mismo saco a los auténticos okupas con motivaciones políticas con la gente que sólo quiere evitar el pago de un alquiler o una hipoteca por el motivo que sea, hace años que hubo de inventarse esta sigla para diferenciar una cosa de otra.
[6] Una, y no pequeña, era hacer al ayuntamiento propietario del arma del crimen.
[7] Titulado “Caso Lanza: las raíces del odio”. Las negritas y cursivas son suyas. Si Federico cifra en nueve los años de condena, aquí se convierten en siete. Cabe recordar también que en su momento Ada Colau fue muy criticada por quienes pedían la revisión del caso porque aprovechó la coyuntura para publicar un tweet pidiendo el voto para las elecciones municipales que ganó pocos meses después.
[8] Ya que he mencionado esos grandes ejemplos de periodismo patrio que son ABC y La Razón, cuando se produjo la escisión en el primero que llevó a la creación de la segunda, Pedro J. (entonces director de El Mundo) apostó sin reservas por la versión de La Razón. El Luca de Tena que entonces llevaba ABC le recordó con mucha elegancia que cuando su periódico pudo hacer sangre de él se abstuvo de hacerlo y Pedro J. tuvo que recular públicamente...
[9] Por canales de Internet que no son los habituales están llegando datos que difieren bastante de lo que se lee en los medios. No los reproduzco porque no están contrastados pero sería de desear una investigación larga, detallada y profunda. Por soñar que no quede...

miércoles, 6 de diciembre de 2017

SECRETOS A VOCES



El otro día escribía un poco sobre el maltrato y los abusos a las mujeres, un asunto que me enerva. Soy de los que se colocan siempre del lado de la mujer porque prefiero tener que desdecirme a dudar de una víctima[1].
Ahora han surgido varias campañas de ámbito mundial que denuncian los abusos sufridos por actrices (y también algunos actores) a manos de productores, directores y compañeros de reparto que ejercían su poder e influencia para conseguir favores sexuales que no hubieran podido obtener de otro modo[2].

Hay un punto que me llama mucho la atención: esos que tanto gesticulan ahora, ¿de verdad no sabían nada?
Sin salir de nuestro ámbito, al poco de morir Franco el cine español se dio a lo que se ha conocido como El Destape. Tras cuarenta años de una represión sexual absolutamente hipócrita los espectadores tenían ganas de erotismo y llenaban las salas de cine donde se proyectaban películas que prometían desnudos (abrumadoramente femeninos) y coitos fingidos.
Ya entonces se hablaba de que para figurar en esas películas las actrices debían pasar antes por la “escena del sofá”. Quería esto decir que con la excusa de repasar el guión el productor o el director, o quizá primero uno y después otro, invitaban a la actriz aspirante a un ensayo privado y esta debía “mostrarse complaciente”  si quería obtener el papel[3].
Era un secreto a voces. Si hasta yo lo sé, que no tengo ningún lazo con la industria del cine, ¿qué decir de los que pertenecen a ella u orbitan a su alrededor, como los críticos?

Y como este ejemplo, hay más. Sin salir del ámbito de la bragueta, Jimmy Savile era un inglés tan conocido aquí como el cine del Destape en Gran Bretaña, pero allí era una figura muy popular. Era un secreto a voces que Saville era lo que hoy se conoce como un “depredador sexual”. Presentador televisivo de éxito durante varias décadas, ayudaba a recaudar fondos para diversos hospitales y, aprovechando la coyuntura, se presentaba en ellos para abusar de niñas enfermas (y algún que otro niño) sin preocuparse demasiado de hacerlo a escondidas. Ya desde 1963 se mencionaba el asunto, aunque todo el mundo miraba hacia otro lado.
John Lydon, el que fuera conocido como Johnny Rotten cuando ejercía de cantante de los Sex Pistols[4], dio una entrevista a la BBC en octubre de 1978 en la que decía: “Me gustaría matar a Jimmy Savile, pienso que es un hipócrita. Apuesto a que está mezclado en todo tipo de sordideces de las que todos sabemos pero de las que no se nos permite hablar. He oído rumores... apuesto a que no dejarán emitir nada de esto”.
Y acertaba. En efecto, nada de eso se escuchó. No por casualidad, Jimmy Savile era uno de los presentadores “estrella” de la BBC.
Savile murió en octubre del 2011 y pese a que la BBC había conseguido suficientes testimonios de su vileza como para llenar un programa, tampoco se atrevió a emitirlo. En lugar de eso, le rindió un homenaje. Tuvo que ser una cadena privada, la ITV, la que un año después se atreviera a hacer pública la faceta repugnante del ídolo televisivo y fue entonces cuando se desencadenó la reacción que permitió desnudar al monstruo y mostrarle como realmente era.
La primera lección a extraer deberían aplicársela los papanatas que ponen a la BBC como ejemplo del buen periodismo (y donde yo vivo hay muchos). Otra lección obvia sería que los testimonios aislados de los donnadies nada pueden contra la imagen de una figura pública. Pero la enseñanza más dolorosa y difícil de cambiar es que en el frío cálculo de ventajas, inconvenientes, oportunidades y riesgos que evalúan los que mandan y se aplican sin problema sus perritos falderos, la hipocresía pesa tanto como en la época en que El Sandalias llamaba “sepulcros blanqueados” a los fariseos. Parece que hemos avanzado muy poquito en dos mil años[5].
Si vamos a la política, ¿cómo no olvidar las famosas declaraciones de Pasqual Maragall sobre el tres por ciento? Se calentó, sin duda, y dijo algo que jamás hubiera dicho de no haber sido por el calor del momento. De hecho, intentó desdecirse, aunque no sonó nada convincente. Lo bueno fue que, a partir de esa decisión tan poco meditada, el asunto salió a la luz pública sin que cupiera vuelta atrás. Pero sólo porque Maragall era alguien...

Y aquí vuelvo a lo del Destape. No sé si ahora todas aquellas estrellas de entonces saldrán en tropel a denunciar los abusos de que fueron víctimas[6] pero cuando les preguntaban por la escena del sofá todas respondían lo mismo. Que sabían que existía pero que, afortunadamente, ellas nunca habían tenido que pasarla.
Es fácil de entender. Ninguna quería pasar a la posteridad como La Puta, la vergüenza jugaba y juega un papel muy importante en un mundo de hipócritas.
La gran enseñanza es que si hubieran hablado entre ellas y se hubieran coordinado de alguna manera habrían podido transformar esa potencial acusación individual condenada a morir antes de nacer en una potente acusación colectiva contra aquellos a los que lo mínimo que se puede llamar es “abusones”.
No seré yo quien se lo eche en cara. Aunque la viví de niño, recuerdo bastante bien esa época como para ahorrar juicios morales como los que dilapidan tantos que carecen de perspectiva histórica aunque fueran adultos entonces.
Y generalizando, que los donnadies siempre lo seremos si no nos comunicamos y organizamos. Que nos quieren bien separados porque saben que la unión hace la fuerza.
El problema es que ellos lo saben bien, pero nosotros no[7].





[1] Y por eso soy partidario de un buen escarmiento a las farsantes y fingidoras.
[2] Y como siempre que se montan estas campañas, hay gente que no entiende nada y se deja llevar por el furor. ¿Qué sentido tiene eliminar a Kevin Spacey, uno de los acusados, de una película recién rodada que aún no se ha estrenado? ¿Volvemos a los tiempos del cine mudo, cuando la gente arrojaba objetos a la pantalla si aparecía Fatty Arbuckle? Si Spacey es culpable que se pase una buena temporadita a la sombra pero no por eso se ha de renunciar a ver Sospechosos habituales. O tonto el que lo haga...
[3] Hace unos años El País definía a uno de esos productores cinematográficos (este de época franquista) como “un seductor”. El diario es hoy uno de los abanderados de la campaña contra el acoso. ¿Alguien lo dudaba?
[4] La edición española de su autobiografía (titulada No Irish, No Blacks, No Dogs)  llevaba el subtítulo “La autobiografía autorizada de Johnny Rotten, cantante de los Sex Pistols”. ¿Acaso puede haber autobiografías no autorizadas?
[5] Las informaciones sobre Jimmy Savile proceden de su voz en la Wikipedia inglesa. También la cita de John Lydon, de traducción propia.
[6] O al menos las supervivientes, porque muchas se quedaron por el camino...
[7] Pronto recordaré un hecho de la época del Destape que creo que apenas es conocido.